¿que pasa si a un doctor encargado de varios grupos de fisiología le da por sentirse una especie de científico loco y creer que sus alumnos (y alumnos “aledaños”) son sus conejillos de indias?. la respuesta es fácil, obtenemos ideas como: “¿que sucede si ponemos los ponemos a correr por el boulevard 5km?”, “¿que pasa si los trepamos a la segunda montaña mas alta del estado sin ningún tipo de preparación física solamente para tomarles signos vitales a mas de 4000 m de altura?”, “¿que pasa si al lunes siguiente (o el día que sea que les tocara laboratorio) los ponemos a correr para hacer una prueba de resistencia física?”
afortunadamente el autor de esta entrada chafa no es alumno de este pseudo-chino, el cual, sinceramente de chino creo que solamente tiene el apellido ya que se encuentran sus raíces asiáticas tan diluidas en lo mexicano como la leche de rancho en agua; pero hay algo que si debe de admirársele a este señor… ¡¡¡DIOS MIO!!!! TIENE EL TRIPLE DE MI EDAD Y PARECE UNA CABRA SUBIENDO CERROS!!!, mientras yo parecía viejita gorda y asmática corriendo para alcanzar el camión.
nuestra travesía comenzó el sábado pasado a las 4am en la explanada de la facultad de medicina donde nos encontramos aproximadamente… la verdad no se cuantos éramos jaja pero puedo decirles que se llenaron dos camiones… ahí mientras esperábamos la llegada del doctor platicando de lo “maravilloso y divertido” que sería nuestro viaje lo vimos llegar rompiendo m*dres en su auto y casi se lleva a una señora (no cabe duda que los chinos están locos). así, con el amor que siempre le expresa a sus alumnos nos dijo con un grito cariñoso ¡¡¡METÁNSE A LA EXPLANADA!!! ¡¡¡¿¿¿QUE NO OYEN???!!!. Los encargados comenzaron a checar signos vitales y a hacer apuntes al respecto, se organizaron los grupos después de un pase de lista y a las 5am estábamos abordando los camiones.
El viaje no se sintió pesado ya que todos nos quedamos dormidos o por lo menos la gran mayoría, escuché al llegar a muchos decir “quiero que me toque mi servicio aquí” sin saber lo que nos esperaba. ciertamente el lugar, el clima, el paisaje y todo muy bonito en esa zona, al bajarnos en una gasolinera al baño (supongo que era en perote) sentimos frio y casi todos acudieron a sweaters, para los que no estábamos acostumbrados el frio hacía que dolieran las manos. después de 15 minutos abordamos los camiones para llegar a “el conejo”, un pueblito que se encuentra en las faldas del cofre de perote, nuestra base fue la casa de UV.
caminamos un poco para establecer un campamento donde checamos nuevamente signos vitales y nos preparamos para una caminata de 12km de ida y otros 12km de regreso, el comienzo fue divertido y sin tanto estrés ya que no hacía frio así que pudimos subir ligeros de ropa, en mi caso una playera de manga larga nada mas. poco a poco mientras subíamos había gente en el grupo que comenzó a irse quedando atrás por el cansancio de la subida; en la primera media hora ya había un grupo que decidió regresar al campamento ya que el Dr. Wong decía “si no pueden regrésense, para que van a caminar más?”
poco a poco nos fuimos cansando Giovanna (mi novia) y yo naturalmente nos retrasamos, el Doctor la incitaba a regresarse, ya que la veía muy cansada y a mi me decía que la dejara y siguiera al grupo, pero Giova sentía más las ganas de llegar arriba que el mismo cansancio. así poco a poco el grupo principal se alejaba de nosotros y nos regalaba a otro rezagado a Luis.
ya que éramos tres podíamos regresar, nos evitábamos el sufrimiento del cansancio, pero Giovanna seguía insistiendo que debíamos seguir, Luis decía estar cansado y que podía llegar hasta arriba a su paso, el animo de Giovy se me contagió y me dije a mi mismo “mi mismo: si viniste acá es para llegar arriba”, esta misma idea la exterioricé a mis acompañantes los cuales obviamente pensaban lo mismo, el "cocoWash" que le queríamos aplicar a Giovanna para regresar, ella nos lo aplicó para continuar. después de unos minutos de silencio decidimos continuar, pero en silencio para evitarnos el regaño de nuestro enérgico Guía.
el primer tramo fue relativamente sencillo, ya que solo había que seguir el caminito hacia arriba, mientras esperábamos divisar al grupo principal entre los árboles y el monte; nuestras armas principales eran barras de chocolate abuelita, agua, fuerza de voluntad y compañerismo. después de haber avanzado por el camino varios minutos mis compañeros comenzaron a resentir el cansancio así que para no atrasarnos mas y perder definitivamente de vista a los demás me adelanté lo suficiente para ver a lo lejos al grupo procurando el no perderme de vista de Giovanna y Luis, y cuando esto pasaba ellos me silbaban y yo les respondía igual o golpeando con un palo un árbol para que me alcanzaran.
logramos alcanzarlos después de varios minutos, fue fácil e incluso nos recibieron con un grito ya que les habíamos dado alcance, descansamos con ellos pocos minutos y comenzamos a caminar nuevamente, a partir de aquí el Doctor había dejado de gritarnos para que nos regresáramos si no podíamos continuar, me imagino que se había dado cuenta que aun teníamos energía, ganas de llegar y que no necesitábamos del grupo para seguir.
nuevamente había gente que seguía rezagándose, pero había dos con las que interactuábamos mas Loyo y Lety. mientras más ascendíamos el cansancio, la falta de desayuno y el cambio en la concentración de oxígeno mostraban sus estragos en nosotros. Lety desapareció de nuestra vista mientras que loyo comenzaba a sentirse mal y nosotros lo “adoptamos” como parte de nuestro grupo. así, cada vez más cansados, continuamos nuestro camino por un sendero de piedra que culebreaba demasiado mientras veíamos a los demás alejarse.
a partir de aquí la cosa se empezó a poner fea, ya que el agua y el chocolate comenzaba a escasear, nos sentíamos cada vez más mareados y ya no había un caminito que seguir, solo esa especie de carretera que parecía dar vueltas a lo tonto así que decidimos cortar camino sin saber por donde había tomado el grupo principal ya que, para entonces, tenía aproximadamente 45 minutos que no los veíamos.
continuamos por ese sendero a forma de carretera hasta que vimos una parte por donde se podría subir, era el único lugar de “fácil acceso” a pesar de que estaba cubierto por piedras sueltas y estaba muy inclinado, así que los que peor se sentían caminaron por delante para que los que estuvieran en mejores condiciones los sostuvieran en caso de resbalar. en este punto nos sentimos verdaderamente perdidos ya que esperábamos encontrar la continuidad del camino pero solamente vimos más piedras y al fondo, por donde esperábamos subir solamente había una pared de piedra que nadie se atrevió a pasar por las condiciones en las que veníamos.
Caminamos varios minutos por ese lugar desconocido sin ver la manera de continuar, así que decidimos dar vuelta en “U” más adelante, la única manera de regresar al camino era por otra porción llena de piedras sueltas en una zona inclinada, así que para evitar una caída mayor, nos resbalamos sentados por el lugar, fue divertido para todos y tal vez esto nos desestresó un poco, Luis venía por delante ya que se sentía mejor que nosotros y nos ayudó a poder bajar.
nuestro camino continuó por mas tiempo, para esto eran cerca de las 1pm (cabe mencionar que comenzamos a subir cerca de las 9am). mas adelante pudimos salir de esta carretera que parecía eterna y comenzamos a caminar por otro camino inclinado pero ahora cubierto con tierra (por lo menos un golpe no dolería tanto), veníamos huyendo de una nube negra que se posaba sobre el valle y parecía venir sobre nosotros acompañada de neblina, al llegar a la parte mas alta de este camino nos llevamos una sorpresa al encontrar a lety sentada y llorando, se había quedado sola sin agua y sin algo que comer, al parecer se había desmayado y el grupo la había dejado sin percatarse.
Luis se dio cuenta de que tenía señal en su celular y rápidamente llamó a una compañera que venía con el grupo hasta en frente y nos dijo que apenas venían llegando a la parte de arriba, eso significaba que no veníamos tan lejos ni tan perdidos. nos sentamos a descansar y opté por gritar para que alguien nos escuchara, recibí respuesta y pensamos que los que nos respondían eran los que venían antes que nosotros, desafortunadamente no era así, sino un grupo que venía detrás nuestro, y afortunadamente ellos traían un radio para comunicarse con el grupo principal.
en este grupo venían cuatro personas mas, pero uno había decidido quedarse en el camino empedrado, dos llegaron hasta nosotros y esperábamos al cuarto pero este parecía nunca llegar, así que al notar que caía una gota de agua decidimos huir de ahí para alcanzar al resto, ya que en la cima hay unas antenas de TV azteca y por ende techos donde podríamos cubrirnos de la lluvia.
mi mayor temor era que se soltara un aguacero, ya que hacía mucho frío, estábamos al rededor de 8°c . nuestra caminata siguió, por la única vía para llegar a la cima, el camino de piedra. poco a poco nuestro grupo comenzó a separarse ya que estábamos “a la vuelta de la esquina” de la cima; Giovanna y yo nos quedamos solos mientras veíamos a Luis, Loyo, Lety, Ricardo y Castro caminar mientras la niebla los cubría y la nube negra nos alcanzaba. me pareció escuchar un trueno y acto seguido comenzó a caer el agua pero en forma de un granizo muy pequeño el cual, afortunadamente, no nos mojaba mucho pero si hacía que el frio se sintiera más. poco a poco e paisaje se fue tiñendo de blanco y el valle era invisible por la niebla.
Giovanna y yo comenzamos a subir con las pocas ganas que nos quedaban y al dar la vuelta en el camino nos encontramos con el edificio de Tv azteca y, metros más adelante, las famosas antenas. solamente teníamos que caminar un poco más y subir unas escaleras para estar en la parte más alta del cofre de perote; caminamos para allá y a medio camino vimos al grupo principal regresar, así que decidimos regresar con ellos, ya que no queríamos quedarnos atrás nuevamente. si el cofre de perote mide 4282 m. nosotros ascendimos 4270m. nada mal para un principiante.
Yo tenía unas ganas enormes de que me bajaran cargando o en una camioneta o que algún helicóptero fuera por mí pero desafortunadamente no fue así y tuvimos que bajar nuevamente a pie los 12 km que subimos en un principio. mientras descendíamos nos encontramos en el camino a Gabo el se había quedado en el camino cuando subía con el grupo que venía detrás nuestro. así descendimos Giovanna, Gabo.
es curioso como mientras más bajas te vas recuperando por que puedes respirar mejor, además el saber que toda la travesía acabó te ayuda mucho
Me ahorraré la narración de lo que siguió y solamente diré que odié el cofre de perote al llegar a mi casa, pero viéndolo bien…TAL VEZ REGRESE EL AÑO SIGUIENTE.
Fotos Anexas:





